SANTO DOMINGO.– El dirigente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) Simón Lizardo reivindicó el papel desempeñado por Francisco Javier García durante los últimos dos años para preservar y fortalecer las estructuras de esa organización, al considerar que su defensa del partido se produjo en uno de los momentos más complejos de su historia reciente.
Lizardo, miembro del Comité Político peledeísta, destacó que García asumió públicamente la defensa del PLD cuando algunos sectores daban por agotadas las posibilidades de recuperación política de la organización y hasta la consideraban «herida de muerte».
«Salir en defensa de esa organización política cuando atravesaba uno de los momentos más difíciles de su historia reciente y muchos la consideraban “herida de muerte”, es una demostración de profundo amor y lealtad a su entidad política», enfatizó.
Respaldo en tiempos de crisis
El dirigente también reivindicó la decisión del expresidente Danilo Medina de mantenerse al frente de la defensa del PLD y del país durante ese período de dificultades, al considerar que fue precisamente en los momentos de adversidad cuando quedó expuesta la capacidad de liderazgo y resistencia de sus principales dirigentes.
Según Lizardo, la participación de Francisco Javier García contribuyó a generar condiciones para que Medina y el secretario general del PLD, Johnny Pujols, pudieran mantener a la organización en una posición de relevancia dentro del escenario político nacional.
El dirigente ofreció estas declaraciones durante una reunión de coordinación de los trabajos electorales de la candidatura presidencial de García en la Circunscripción I, como parte de los preparativos para la consulta interna del próximo 18 de octubre.
«El liderazgo se prueba en la adversidad»
Durante el encuentro, Lizardo explicó las razones políticas y personales que sustentan su respaldo a las aspiraciones de García de obtener la nominación presidencial del PLD.
Sostuvo que el liderazgo político no puede medirse exclusivamente cuando una organización atraviesa períodos de fortaleza y expansión, sino, sobre todo, cuando enfrenta derrotas electorales, incertidumbre, cuestionamientos y dudas sobre su capacidad para recuperar terreno.
En ese contexto, valoró que García asumiera el desafío de defender al PLD cuando, según afirmó, numerosos sectores daban por agotada la posibilidad de que la organización pudiera reconstruirse y volver a competir por el poder.
Para Lizardo, esa postura constituye una muestra de compromiso y lealtad hacia el partido, además de una expresión de confianza en su militancia, estructura y capacidad de recuperación.
Asimismo, consideró que García decidió asumir responsabilidades políticas cuando hacerlo implicaba enfrentar los costos derivados de las derrotas electorales y de las presiones internas y externas que han acompañado al PLD durante su proceso de reorganización.













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