SANTO DOMINGO.– La relación política entre los expresidentes Leonel Fernández y Danilo Medina, dos figuras históricas del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), comenzó a resquebrajarse hace casi dos décadas, hasta desembocar en una ruptura que marcó profundamente el devenir de esa organización política.
El punto de inflexión se sitúa en 2007, cuando ambos dirigentes se enfrentaron por la candidatura presidencial del PLD para las elecciones de 2008. Medina, quien había renunciado a su posición como ministro de la Presidencia para competir en las primarias, terminó derrotado por Fernández.
Tras conocerse los resultados, el entonces dirigente peledeísta resumió su interpretación del proceso con una frase que quedó registrada en la historia política dominicana: «Me venció el Estado».
Previo a aquella contienda interna había trascendido la existencia de un supuesto acuerdo político no escrito, según el cual Fernández no optaría por una nueva repostulación y respaldaría las aspiraciones presidenciales de Medina. Sin embargo, el mandatario decidió buscar nuevamente la candidatura y consiguió imponerse en las primarias.
Fernández posteriormente ganó las elecciones de 2008 y extendió su permanencia en la Presidencia hasta 2012. Al quedar constitucionalmente impedido para aspirar nuevamente, terminó respaldando la candidatura de Medina, quien ganó los comicios de ese año frente al candidato del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Hipólito Mejía.
La reelección vuelve a tensar la relación
Las diferencias entre ambos sectores volvieron a hacerse visibles en 2015, cuando Medina promovió una modificación constitucional que permitiera su repostulación presidencial.
El proceso desembocó en el denominado «Pacto de Juan Dolio», acordado durante una reunión del Comité Político del PLD celebrada en abril de ese año, en medio de una disputa interna entre las corrientes que seguían a ambos dirigentes.
A esta etapa se sumaron otros episodios que profundizaron las diferencias. Entre ellos figuraron denuncias de seguidores de Fernández sobre la supuesta participación de sectores vinculados al Gobierno en el retorno al país del narcotraficante Quirino Ernesto Paulino Castillo, quien posteriormente formuló acusaciones contra el expresidente y afirmó haber financiado su fundación, FUNGLODE.
Las primarias de 2019 sellan la separación
El enfrentamiento alcanzó su punto culminante con las primarias del PLD de 2019. Fernández perdió la candidatura presidencial frente a Gonzalo Castillo, quien contaba con el respaldo del sector danilista.
Poco después, el 20 de octubre de ese año, Fernández anunció su salida del PLD, organización en la que había militado durante 46 años y que había dirigido durante diferentes etapas de su trayectoria política.
«Con mucho pesar, ha llegado la hora de partir. Sobre la marcha nos diferenciamos. Hay quienes no podemos vivir en medio de la mentira, el engaño, la manipulación, el irrespeto, la simulación y el incumplimiento de la palabra empeñada», expresó entonces Fernández.
Su salida dio paso a la creación y fortalecimiento de la Fuerza del Pueblo (FP), organización con la que pasó a competir directamente con el PLD en los procesos electorales posteriores.
Aunque ambas fuerzas políticas alcanzaron una alianza electoral puntual en 2024, el acercamiento no significó el restablecimiento de la relación política que durante años mantuvieron Fernández y Medina.
La trayectoria de ambos dirigentes pasó así de la colaboración dentro de una misma estructura partidaria a una prolongada disputa política, marcada por enfrentamientos internos, acuerdos, rupturas y realineamientos que contribuyeron a transformar el mapa político dominicano.
A casi dos décadas de aquel episodio que comenzó a distanciarlos, los intentos de recomponer la relación entre Fernández y Medina no han conseguido revertir de manera sostenida la separación política que se hizo evidente entre ambos.













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