SANTO DOMINGO.– La decisión del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) de posponer hasta julio de 2027 la escogencia de su candidato presidencial para las elecciones de 2028 podría representar un desafío para la organización, tanto en términos electorales como en su dinámica interna.
La Comisión Organizadora de la Consulta sobre Aspirantes Presidenciales (Conap) decidió dejar sin efecto el proceso que estaba previsto para el 18 de octubre, alegando situaciones internas que habrían afectado las condiciones para su realización.
El aplazamiento extiende por varios meses la competencia entre los aspirantes presidenciales del partido morado, en momentos en que, de acuerdo con encuestas citadas en el análisis, el PLD ocupa actualmente la tercera posición en las preferencias electorales.
La ausencia de un candidato definido durante un período prolongado podría dificultar la concentración de los esfuerzos partidarios en torno a un proyecto presidencial común, una situación que, según el análisis, podría afectar el proceso de crecimiento que venía experimentando la organización.
En la dinámica interna de los partidos políticos, contar con una candidatura presidencial definida facilita, generalmente, la articulación de las diferentes corrientes y permite orientar las estructuras hacia un objetivo electoral común. En el caso del PLD, sin embargo, las diferencias entre sus principales aspirantes continúan siendo un desafío para la unidad.
Uno de los primeros pronunciamientos tras el aplazamiento fue el de Gonzalo Castillo, quien expresó su desacuerdo con la decisión de la Conap, aunque manifestó que acatará la medida.
«Queremos expresar nuestro desacuerdo con la decisión de la Conap. No era lo que esperábamos. Pero como peledeístas disciplinados, acatamos esa decisión y la respetamos», declaró Castillo.
Por su parte, el también aspirante presidencial Francisco Javier García ha cuestionado decisiones adoptadas durante el proceso interno y denunció que dirigentes del partido habrían recibido ofertas económicas para abandonar su proyecto político, lo que ha añadido tensión a la competencia entre las distintas corrientes.
Las diferencias entre los sectores que respaldan a Castillo y García se desarrollan, además, en medio de una disputa por el liderazgo interno y por el respaldo de la corriente mayoritaria del partido, identificada con el danilismo.
El expresidente Danilo Medina, actual presidente del PLD, mantiene una influencia importante dentro de la organización, por lo que su posición frente a las aspiraciones presidenciales constituye uno de los elementos observados por las diferentes corrientes que participan en la contienda interna.
El aplazamiento de la elección por nueve meses podría, en ese contexto, prolongar las pugnas entre los grupos que respaldan a los principales aspirantes y dificultar la construcción de una candidatura unificada.
Para algunos sectores, de mantenerse las diferencias internas, el PLD podría enfrentar dificultades adicionales para recuperar competitividad como alternativa de poder en 2028, mientras que otros advierten que una prolongación de las disputas también podría afectar la cohesión y estabilidad institucional de la organización.
El desafío para la dirección peledeísta será aprovechar el período adicional antes de julio de 2027 para reducir las tensiones entre sus corrientes, garantizar condiciones de competencia interna y lograr que la escogencia de su candidato presidencial termine funcionando como un factor de unidad y no como una nueva fuente de confrontación.













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