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Kelvin Faña atribuye a Abinader la consolidación del PRM y lo coloca por encima de Leonel y Danilo en capacidad política

SANTO DOMINGO.– El periodista y analista político Kelvin Faña consideró que el presidente Luis Abinader ha demostrado una mayor capacidad estratégica en el manejo político que los expresidentes Leonel Fernández y Danilo Medina, al lograr estructurar, fortalecer y preservar la cohesión interna del Partido Revolucionario Moderno (PRM), organización que pasó de ser una fuerza emergente a convertirse en el partido gobernante de la República Dominicana.

Durante un análisis realizado en el programa Juego Político, Faña, conocido también como “Pregonero”, sostuvo que la principal fortaleza del mandatario ha sido conducir exitosamente al PRM desde su etapa fundacional hasta consolidarlo como una maquinaria política capaz de conquistar el poder en 2020, retenerlo en 2024 y proyectarse competitivamente hacia las elecciones de 2028.

A juicio del comunicador, cuando surgió el PRM existía un amplio escepticismo sobre sus posibilidades de éxito electoral, debido a su reciente creación y a la fortaleza que exhibían las organizaciones tradicionales. Sin embargo, destacó que la agrupación no solo alcanzó la Presidencia de la República, sino que ha logrado mantenerse cohesionada pese a las presiones propias del ejercicio del poder.

Faña reconoció que factores como la división interna del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y el respaldo de sectores vinculados a Leonel Fernández contribuyeron al triunfo electoral de Abinader en 2020. No obstante, consideró que esos elementos no explican por sí solos la permanencia y el fortalecimiento del PRM en el escenario político nacional.

Según planteó, uno de los mayores méritos del jefe de Estado ha sido impedir fracturas significativas dentro de la organización oficialista, aun cuando varios de sus principales dirigentes mantienen aspiraciones presidenciales con miras a la contienda de 2028.

En ese contexto, señaló que figuras como David Collado, Carolina Mejía y Wellington Arnaud ocupan posiciones relevantes dentro del tablero político perremeísta y generan expectativas en torno a una eventual competencia interna por la candidatura presidencial.

El analista entiende que la disputa podría concentrarse principalmente entre Collado y Mejía, especialmente si el mecanismo de selección contempla una participación amplia de la militancia partidaria. A su juicio, ambos representan corrientes con importante capacidad de movilización dentro de la estructura oficialista.

Asimismo, consideró que la vicepresidenta Raquel Peña podría desempeñar un papel determinante en la configuración del escenario interno. Faña estimó que un eventual respaldo de la funcionaria a una de las precandidaturas tendría la capacidad de alterar el balance de fuerzas dentro del PRM.

De igual manera, mencionó el apoyo expresado por Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón a David Collado como uno de los movimientos políticos que contribuyen a perfilar el panorama de cara a la próxima competencia interna.

Al comparar el liderazgo de Abinader con el de Leonel Fernández y Danilo Medina, Faña sostuvo que la diferencia radica en la capacidad de construir una organización política competitiva, mantenerla unida después de alcanzar el poder y proyectarla hacia el futuro sin que las aspiraciones internas deriven en conflictos de gran magnitud.

Respecto al panorama opositor, opinó que el proceso interno del PLD será determinante para definir el rumbo de esa organización. En ese sentido, consideró que Gonzalo Castillo podría beneficiarse del respaldo de sectores vinculados a Abel Martínez, mientras que una eventual victoria de Francisco Javier García podría abrir la puerta a nuevos movimientos dentro del partido morado.

Sobre la Fuerza del Pueblo, planteó que el expresidente Leonel Fernández podría eventualmente inclinarse por respaldar a Omar Fernández como parte de su legado político, si las circunstancias electorales y partidarias así lo favorecen.

Para Kelvin Faña, la política dominicana se encamina hacia una etapa en la que la capacidad de administrar liderazgos, preservar la unidad interna y garantizar la continuidad de los proyectos partidarios será tan determinante como la propia competencia electoral.

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